EDIPO (SIN COMPLEJOS)
Quico Cadaval con Bernardo Martínez
El viejo mito griego, que iluminó a un famoso curandero vienés, vuelve a León, fresco como una lechuga. La cháchara que Quico Cadaval empezó a cocinar el milenio pasado, llega ahora a su punto óptimo de cocción con la aparición en escena del chef Bernardo Martínez. La música de Bernardo dará el bouquet definitivo a esta receta en la que se mezcla alta cocina, baja cultura, viajes de leyenda,problemas psíquicos, cotilleos borbónicos... Con Bernardo Marínez se ve enriquecida con yerbuka, mandola y crótalo. Con blues, modo frigio y pentatonismo chinés.
La obra tiene vocación universal, no sólo por el mito del hombre que mata a su padre y vive feliz con la madre, sino también por los viajes imaginarios a los que será arrastrado el público de Roma en el Espejo: De Singapure a Manhattan, de Santiago a Ribeira, de Mera a Mansilla, de Delfos a Tebas. Al asociarse la palabra de Cadaval a la música de Martínez, un mito que apenas era universal , se convierte ahora en tonal, modal, rítmico y TOTAL!!
La fuerza catártica del teatro ( que nadie sabe lo que es) se combina en este espectáculo con la potencia curativa de la música. Si no venís es porque no queréis.